Me considero una de las personas más raras que pueda existir sobre la faz de la tierra. Pero yo creo que lo que más me caracteriza son las mil y unas personalidades distintas que puedo tener a lo largo de un día.
Y es que yo veo una sonrisa y de alguien a quien quiero y solo con eso me basta ser feliz, o simplemente con escuchar una canción triste empiezo a llorar, porque tengo muchas razones de hacerlo. Y es que llorar es bueno, llorar para mi supone un intento de poner un punto y aparte, pero solo un intento. Puedo ser también la persona más sarcástica y cruel que hayas conocido, y quizás me encante ser el centro de atención, pero no me gusta admitirlo. Y es que admitir las cosas es de lo que peor se me da, por eso todavía no e sido capaz de admitir que me muero por ti, que le tengo celos, que quisiera cambiar mi mundo entero, ni mucho menos que no soy capaz de estar sola.
Supongo que el primer paso para aprender de mis errores es empezar a admitirlos, y por eso quizás nunca aprendo.
No soy capaz de estar un solo segundo sin pensar, y todo lo que siento lo siento de verdad.
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